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ENTREVISTA | Isabel Muñoz Hernando Presidenta y fundadora de “Mi Vuelo”

“Es esencial crear en Extremadura un protocolo específico contra el abuso sexual infantil y contar con profesionales preparados”

Isabel Muñoz Hernando sufrió abuso sexual siendo una niña desde los ocho a los trece años, un tipo de violencia que padecen una de cada cuatro niñas en el mundo. Ha fundado en Extremadura la asociación “Mi Vuelo” para alzar la voz contra esta lacra, prevenir y ayudar a quienes han pasado por lo mismo.

Isabel Muñoz Hernando, presidenta y fundadora de “Mi Vuelo”

Isabel Muñoz Hernando, presidenta y fundadora de “Mi Vuelo” / El Periódico Extremadura

¿De dónde nace la idea de poner en marcha este proyecto?

Fui víctima de abuso sexual infantil. Durante muchos años estuve callada. Cuando comencé a ser consciente de todo lo que había pasado fue duro vivirlo en silencio. No paraba de dar vueltas a cómo podría ayudar a quienes podían haber pasado por lo mismo. Con la madurez lo puse en orden y lo llevé a cabo.

¿Qué respuesta ha encontrado?

Hacia la ciudadanía solo tengo palabras de gratitud. La sociedad quiere, pero también hay otra parte que no quiere escuchar hablar de este tema.

En las instituciones me ha costado más, pero son tantas las ganas que tengo de cambiar las cosas que voy llamando a todas las puertas. Empecé centrada en la Junta de Extremadura y por ahí no he recibido ayuda, sí mucho cariño y respeto. La Fundación CB fue la primera que creyó en mi proyecto. Gracias a la Diputación de Cáceres vamos a empezar a trabajar en los pueblos de la provincia. Desde la Diputación de Badajoz me están facilitando también ciertas cosas.

¿Qué herramientas pueden tener las familias para detectar que un menor está siendo víctima o lo ha sido de abuso sexual?

La mayor herramienta es el diálogo, que estemos pendientes de lo que nos tienen que decir. No siempre va a ser verbal, puede que sea un comportamiento. El tabú que hay generalizado debe romperse porque a veces se detectan cosas, pero por miedo, vergüenza o culpa no se pregunta.

¿Qué herramientas se les pueden ofrecer a los niños y niñas para denunciarlo?

Es muy importante enseñarles el consentimiento de su cuerpo, el respeto a los demás. Hacemos talleres lúdicos donde les enseñamos que ellos pueden tener un escudo de protección. Si hay algo o una situación incómoda donde no se sienten bien pueden decir no.

Algo clave es crear una red de confianza. En la mayoría de los casos el abuso es intrafamiliar, con lo cual al menor o a la menor le va a costar decir en casa lo que le está pasando. Dentro de esa red es esencial el profesorado.

¿Qué se podría hacer para ayudar a las víctimas, para evidenciar que esta lacra existe y debe ser abordada y atajada?

Las instituciones tienen que empezar a poner como obligatoria en los centros educativos la enseñanza de educación sexual, afectivo-sexual, para que los niños y niñas sepan cuál es la sexualidad de verdad. Si a mí me hubiesen enseñado que alguien de mi familia no tiene que tocar mis partes íntimas si no quiero, ese consentimiento me hubiese llevado a decir a esa persona que no. Yo pensé en esa época, cuando era menor y no tenía madurez, así me lo había hecho entender mi agresor, que era algo normal que sucedía en todas las familias.

Que los profesionales estén preparados para saber detectar, actuar y acompañar. Muchos casos pueden ser detectados en el ámbito de la salud. También esos profesionales tienen que estar preparados.

Esencial es crear en Extremadura un protocolo específico contra el abuso sexual infantil. El Ayuntamiento de Llerena nos va a ceder parte de sus fondos para poder realizarlo. Porque a veces se tiene el caso claro, pero no se sabe cómo actuar.

¿Lo sufren más las niñas?

Sí. Trato este tema desde la igualdad, pero las cifras que tenemos, aunque incompletas, hablan por sí solas. Una de cada cuatro niñas sufre abuso sexual infantil en el mundo frente a uno de cada siete niños.

¿Qué retos se marca?

La prevención. Quiero ir a los centros a enseñarles a los menores que son dueños de sus cuerpos y pueden parar este tipo de situaciones. Quiero seguir alzando la voz para reivindicar que esta lacra tiene que terminar, que la vergüenza tiene que cambiar de lado. Voy a seguir alzando la voz para que la justicia le dé una vuelta a las sentencias que pone a los agresores, porque no es que hayan tocado el cuerpo de un niño, es que le han arrebatado su infancia.

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