ENTREVISTA | Marina Naranjo Gerente de “La Siesta del Naranjo”
“Viví en Inglaterra, donde empecé a practicar yoga. Vi mi proyecto de vida en conjugar naturaleza y bienestar”
Tras muchos viajes y una estancia en Inglaterra decidió volver a su pueblo, la localidad pacense de Monesterio. Desde el 2021 conjuga naturaleza, yoga y bienestar en una finca rural de su familia: “La Siesta del Naranjo”, un proyecto personal que apuesta por lo sencillo en pleno corazón de la Comarca de Tentudía.

Marina Naranjo / El Periódico Extremadura
Conjuga en “La Siesta del Naranjo” naturaleza, bienestar y gastronomía, ¿de dónde viene la idea de relacionar estos elementos?
Me he criado en Monesterio, de ahí es toda mi familia. Mis padres desde pequeña me llevaban al campo, con los animales... Empecé a viajar, viví unos años en Inglaterra, donde empecé a practicar yoga, ir a retiros. Vi mi proyecto de vida ahí, conjugando naturaleza, yoga y bienestar.
Estamos acostumbrados, quizás, a vincular este tipo de propuestas a grandes urbes, ¿cómo están siendo recibidas en Extremadura?
Está yendo muy bien. Le he puesto mucho cariño y amor al sitio. Era la finca familiar, una casa que se caía pedazos. La tiré y volví a hacer. Siempre con la misma mira: un proyecto de retiros de yoga, aunque también se alquila como casa rural. Está recibiéndose muy bien. Desde que abrí en mayo de 2021 ha ido a más. El boca a boca ayuda y también la ubicación. Monesterio está muy bien comunicado. La casa está en mitad de la nada, pero muy bien conectada. Espero que no se quede en tendencia, sino que haya una apuesta por la naturaleza y por volver a lo tradicional y sencillo.
Este tipo de proyectos suponen repensar el modo en el que viajamos o hacemos turismo, ¿se pueden convertir en un nuevo nicho de empleo en la región?
Sí, el turismo rural ha venido fuerte y espero que sea para quedarse. De hecho, hay gente que se ha quedado. Han venido a alojarse y luego han decidido vivir aquí. No se queda solo en un fin de semana o escapada, sino en una forma de vivir.
Está instalado en el imaginario colectivo que son las mujeres quienes más apuestan por este tipo de iniciativas. De ser cierto, ¿a qué lo atribuye?
Casi todos los fines de semana organizamos actividades y la mayoría de las participantes son mujeres. Supongo que, por extensión, quien monta un negocio de este tipo es también una mujer. Conozco a muchos profesores de yoga con sus propios centros. De hecho, los referentes en España al final son hombres. No sé por qué los usuarios son mujeres y, sin embargo, son hombres quienes montan grandes escuelas y son los referentes. En mi caso, mi centro podría crecer. Pero lo que quiero es algo pequeño y cercano. Puede que se trate de ambición o de que le demos importancia a otras cosas.
Eres una mujer joven que ha residido en varios puntos del país y finalmente ha apostado por emprender y desarrollar en Extremadura su proyecto de vida. ¿Por qué? ¿Ha sido fácil?
Ha sido fácil y no. Cuando estás enamorada de un proyecto no ves lo malo y quieres seguir. Perdí una subvención, no recibí apoyos y fue duro. Fue un duelo, momentos muy duros. Busqué otras soluciones. Le he puesto mucha intención, un buen plan de negocio y cada año cumplo los objetivos que me marco: mejorar y reinvertir para que el negocio esté vivo y dé el mejor servicio.
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