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ENTREVISTA | Israel J. Espino Periodista, escritora y especialista en mitología y simbología

“Los mitos que vienen de la religión de la gran diosa han sido arrinconados o supeditados a otras historias”

Fue pionera en la puesta en marcha de rutas sobre leyendas y misterios. Israel J. Espino ha recorrido Extremadura para conocer sus mitos y creencias, un acervo cultural en el que ha encontrado que la mayor parte de las figuras mitológicas son femeninas y que son mujeres las encargadas de su transmisión.

Israel J Espino.

Israel J Espino. / Javier Cintas

Además de periodista es especialista en mitología y simbología y máster en antropología del hecho religioso. ¿Qué le hizo interesase por los mitos, las leyendas y las creencias?

Siempre me ha interesado el patrimonio inmaterial, las creencias, el conocer de dónde venimos. Me fui de Extremadura muy joven a estudiar. Cuando volví lo hice con ansia de Extremadura y de conocer mi tierra y mis ancestros. La mejor manera era conocer a nuestros abuelos y abuelas, saber en qué creían y pensaban.

Ha investigado numerosos mitos extremeños y realizado una tarea de divulgación, ¿qué ha encontrado?

Me he llevado una sorpresa muy grande. Cuando empecé a estudiarlos me dolía que hubiese leyendas en otras zonas como Galicia y aquí no. Al indagar vi que estaba equivocada. No es que no tuviésemos, es que no estaban recogidos. Había poco escrito. Sigo recogiendo esas leyendas y mitos para recuperarlos. En Extremadura tenemos un acervo cultural de leyendas y mitos muy grande, pero hacía falta unirlo y divulgarlo.

¿Qué papel han desempeñado en su construcción las mujeres?

Todo. La mayor parte de las figuras mitológicas son femeninas. Están muy cristianizadas y han perdido su simbología antigua, pero son femeninas. Además, la transmisión de las leyendas, de los mitos y creencias la han hecho mujeres. Sin mujeres no hubiese llegado esa sabiduría ancestral.

Es increíble comprobar cómo unos mitos antiguos que vienen de la religión de la gran diosa han sido arrinconados o supeditados a otras historias. Se ha ido aniquilando ese femenino sagrado. Ahora lo estamos rescatando porque nunca se ha ido y nunca se irá. Siempre habrá una abuela que se lo cuente a sus nietos.

Colabora en medios de comunicación y realiza rutas que descubren leyendas, ¿se ha despertado un mayor interés?

Muchísimo. Cuando comencé me tachaban de loca. Empecé en 2012 a hacer estas rutas de leyenda en Mérida y fui de las primeras en España. Ahora hay pocas ciudades que no tengan las suyas. La incertidumbre en la que vivimos hace que la gente quiera tener unas raíces. Aunque no sepamos hacia dónde van las ramas, las raíces nos sujetan. La gente sigue teniendo ansias de creer que hay algo más.

Despierta interés también en el ámbito académico. ¿Es una manera de recuperar la memoria colectiva y, a través de ella, también la de las mujeres?

Sin duda. Acabo de volver de Madrid de dar una conferencia sobre lo sagrado femenino y lo que queda a día de hoy. Son estudios que hemos tenido abandonados. Cuando te pones las gafas de ver a las mujeres te das cuenta de su ausencia en todos los campos. Se ha silenciado la mitad de la historia, la de las mujeres. Mi labor es recuperar el conocimiento de esa gran diosa. Siempre ha estado ahí, aunque se haya intentado ocultar con capas de religiones, patriarcado o dioses de fuera.

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