ENTREVISTA | Virginia Gajardo Galán Psiquiatra y emprendedora
“Cada vez toleramos menos el dolor o la frustración. Tendemos a vivir acelerados con todo lo que eso conlleva”
Comprender el comportamiento humano le hizo estudiar Psiquiatría, una especialidad médica que precisa más recursos para atender las necesidades crecientes de la ciudadanía. Demandas que pretende asistir también desde un nuevo proyecto profesional: el Instituto Extremeño de Neurociencia que inaugurará este verano.

Virginia Gajardo Galán, psiquiatra y emprendedora / Javier Cintas
¿Qué le movió a estudiar Psiquiatría en unos años en los que no se ponía tanto el foco en la salud mental?
Siempre me ha llamado la atención entender el comportamiento de las personas. Varias especialidades médicas me interesaban. Cuando empecé a estudiar, una persona cercana a mí sufrió una enfermedad mental. Me removió y comprendí todo lo que podía hacer dentro de esta especialidad por el paciente y su familia.
Desde la irrupción de la pandemia se ha puesto sobre la mesa la idoneidad de abordar la salud mental desde lo público. ¿Cómo afrontar este desafío?
En lo público hemos pasado momentos difíciles. Afortunadamente, estamos mejor, pero nos faltan medios tanto materiales como humanos para poder abordar una demanda creciente. Tenemos grandes profesionales, pero siguen faltando recursos. La media europea, por ejemplo, de psicólogos está en torno a 18 por cada 100.000 habitantes. En España estamos en 6.
Cada vez más personas reconocen públicamente que acuden a terapia. ¿Se ha roto el tabú?
El tabú va rompiéndose, el estigma se deja a un lado. Quizás nos cuesta más ir al psiquiatra porque parece que entonces es que tenemos algo más grave, aunque eso no es así. Se entiende más cuál es nuestro trabajo y eso hace que las personas accedan más. Me llevé una grata sorpresa cuando abrí mi consulta en Calamonte y mujeres que vivían en calles colindantes vinieron. El tabú se está rompiendo y, además, se accede con menos o con ninguna vergüenza a la consulta.
El que personas conocidas comuniquen que precisan ayuda de profesionales de la salud mental. ¿Banaliza, en parte, esta cuestión habida cuenta de que no todas las personas pueden pagarse una consulta y las listas de espera públicas dificultan el tratamiento urgente y el seguimiento?
Hablar de salud mental siempre ayuda a romper el estigma. Está bien, contribuye a romper el tabú, pero necesitamos más recursos para sostener lo que la ciudadanía necesita.
Expertos y expertas advierten de la medicalización en personas que acuden a consultas reclamando, por ejemplo, antidepresivos sin un diagnóstico. ¿Hemos olvidado cómo afrontar el dolor?
Es un problema que cada vez veo más en mi consulta. Cada vez toleramos menos el dolor, la frustración… Tendemos a vivir acelerados con todo lo que eso conlleva. Ante problemas de la vida cotidiana acudimos al médico a buscar una solución rápida que generalmente pasa por pedir pastillas. Es un problema. Es esencial la psicoterapia y enseñar a los pequeños a gestionar todas sus emociones.
Ha decidido, además, emprender.
Sentí que podía hacer más y monté una consulta privada. Ahora he decidido fundar el Instituto Extremeño de Neurociencia. Verá la luz en verano en Calamonte, tengo ya un equipo de profesionales para ofrecer un tratamiento personalizado.
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