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Crisis Migratoria

Oswaldo Tavío, el guardia civil que salva vidas en Ceuta: "Nadie se esperaba una crisis migratoria como esta"

El agente, integrante del GEAS y destinado en Ceuta desde hace 24 años, explica cómo vivió el rescate de migrantes durante la mayor entrada irregular registrada en la ciudad autónoma

El guardia civil canario del GEAS,  Oswaldo Tavío, rescata migrantes junto a sus compañeros en la frontera de Ceuta con Marruecos

El guardia civil canario del GEAS, Oswaldo Tavío, rescata migrantes junto a sus compañeros en la frontera de Ceuta con Marruecos / Guardia Civil de Ceuta

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Aránzazu Fernández

La reciente crisis migratoria vivida en Ceuta deja imágenes difíciles de olvidar para quienes participan en las labores de rescate de migrantes y en todo el operativo desplegado para atender la emergencia. Entre ellos se encuentra el guardia civil Oswaldo Tavío León, un agente que desde hace 24 años forma parte del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil en la ciudad autónoma.

Su trabajo lo ha situado en primera línea de algunos de los episodios más complejos relacionados con la inmigración irregular en la frontera sur de España. Sin embargo, reconoce que lo ocurrido durante la entrada masiva de migrantes la pasada semana ha superado todo lo vivido anteriormente.

Durante dos días, él y sus tres compañeros permanecieron en el agua intentando evitar que miles de personas perdieran la vida, especialmente menores y familias enteras que trataban de alcanzar territorio español a nado desde el lado marroquí.

De la lucha contra el narcotráfico al rescate de migrantes

Cuando Tavío llegó destinado a Ceuta, buena parte de la actividad del GEAS estaba relacionada con el tráfico de drogas.

Con el paso de los años, esa realidad ha cambiado profundamente. Actualmente, asegura, la mayor parte de las intervenciones están vinculadas a la inmigración irregular.

Esta evolución ha hecho que el agente haya vivido en primera persona las principales crisis migratorias registradas en la ciudad autónoma durante la última década.

Entre ellas recuerda especialmente las ocurridas en 2014, cuando fallecieron 14 personas intentando acceder a España por el espigón de El Tarajal, y la de 2021, en la que alrededor de 8.000 migrantes cruzaron hacia Ceuta por las zonas de Benzú y El Tarajal.

Sin embargo, sostiene que ninguna de aquellas situaciones alcanza la magnitud de la registrada recientemente.

Una emergencia sin precedentes en la frontera de Ceuta

Según explicó el pasado sábado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante su visita a Ceuta, el pasado 30 de julio accedieron de forma irregular a la ciudad autónoma entre 50.000 y 60.000 personas.

El Gobierno calificó la respuesta desplegada como una actuación rápida para recuperar el control de la situación en menos de 48 horas.

La magnitud del episodio convierte este cruce en el mayor registrado hasta ahora en Ceuta.

El balance humano también resulta especialmente grave. Según los datos facilitados en la mañana de este lunes por la Delegación del Gobierno en Ceuta, los efectivos de los GEAS y del Servicio Marítimo de la Guardia Civil destacados en la ciudad autónoma, han recuperado hasta ahora los cuerpos de 72 personas fallecidas, todos ellos adultos. No obstante, se espera que el número vaya en aumento.

El trabajo del GEAS: evitar que hubiera más víctimas

Durante los momentos más críticos, los integrantes del GEAS permanecieron durante horas en el agua intentando impedir nuevos ahogamientos.

Tavío explica que la prioridad absoluta consistía en rescatar a quienes presentaban mayor riesgo, especialmente niños, bebés y mujeres.

Describe escenas de enorme dificultad en la punta del espigón de El Tarajal, donde centenares de personas trataban de avanzar al mismo tiempo sobre una zona de arrecifes.

Marruecos reconoce 40.000 entradas de migrantes a Ceuta y 11 muertos en su territorio

Marruecos reconoce 40.000 entradas de migrantes a Ceuta y 11 muertos en su territorio / LP

En ese escenario, muchas personas caían unas sobre otras mientras intentaban continuar avanzando hacia la costa, aumentando considerablemente el riesgo de ahogamiento.

“Otros tres compañeros y yo de los GEAS [y de otros cuerpos de la Guardia Civil] hemos estado en el mar estos días intentando que no se nos ahoguen niños, bebés ni mujeres. Esa ha sido nuestra única meta estando en el mar. Te puedes imaginar un río de unas 80 o 90 personas intentando saltar unos por encima de otros, con lo cual se pisan entre sí y se ahogan”, describe el agente del GEAS.

El guardia civil recuerda que la presión era constante y que no existía margen para detenerse. “Nadie se esperaba una crisis migratoria como esta en Ceuta”, admite.

El rescate de un niño al borde de la hipotermia

Entre los episodios que más le han marcado destaca el rescate de un menor de unos diez años en la mañana del jueves 30 de julio.

Durante una batida realizada tras varias horas auxiliando a migrantes, localizaron al niño flotando sobre un salvavidas, prácticamente inconsciente y con claros síntomas de hipotermia, describe Oswaldo Tavío.

El menor mantenía la cabeza dentro del agua y, tras ser sacado, expulsaba agua por la boca y la nariz. Además, sufría una importante hipoglucemia.

Uno de los rescatados es un niño que flotaba sobre un salvavidas, prácticamente inconsciente y con la cabeza metida dentro del agua

Tras estabilizarlo, fue evacuado al hospital de Ceuta, donde continúa recuperándose.

Poco después, la embarcación del GEAS sufrió una avería en un motor que obligó a regresar temporalmente a la base.

Sin embargo, apenas hubo tiempo para reorganizarse. Una nueva alerta les obligó a desplazarse de urgencia nuevamente hasta la zona de El Tarajal.

Recuperación de cuerpos de fallecidos

En ese nuevo aviso, la situación había empeorado considerablemente. Tavío y otro compañero volvieron a lanzarse al agua, pero en numerosas ocasiones ya no era posible rescatar personas con vida.

El agente recuerda que tuvieron que recuperar muchos cuerpos sin vida, una experiencia especialmente dura para quienes participan habitualmente en operaciones de salvamento.

Según explica, algunas imágenes permanecen grabadas en la memoria y resultan difíciles de olvidar.

Familias enteras intentando alcanzar la costa

Entre los recuerdos más impactantes aparecen numerosas escenas protagonizadas por familias con menores de edad.

El guardia civil relata el caso de unos padres que intentaban cruzar junto a un bebé de aproximadamente año y medio y otros dos niños pequeños.

También recuerda haber visto a un padre que arrastraba un flotador donde viajaba su bebé sin percatarse de que la niña permanecía bajo el agua.

Un padre arrastraba un flotador donde viajaba su bebé sin percatarse de que la niña permanecía bajo el agua

En otra intervención observó cómo otra familia transportaba a un bebé dentro de una pequeña bañera utilizada como elemento de flotación. Durante el trayecto, le volcaron la improvisada embarcación porque otras personas necesitaban algo que flotase para mantenerse a salvo.

Estas situaciones reflejan, según explica, el enorme nivel de desesperación con el que muchas personas afrontaban el cruce. “Unos migrantes pasaban por encima de otros, les daba igual pasar por encima de bebés y niños con tal de salvarse”, relata Oswaldo.

Decisiones imposibles durante los rescates

Uno de los aspectos que más le afecta emocionalmente es tener que decidir a quién auxiliar primero cuando el número de personas supera la capacidad de respuesta de los equipos de rescate.

El agente explica que “hay imágenes que no se te borran de la cabeza” como en aquellos momentos en los que ya transportaba sobre sí a cinco o seis personas mientras observaba cómo otras necesitaban ayuda a pocos metros.

Intentar acudir a por más víctimas podía poner en peligro la vida de quienes ya estaba rescatando. “Si iba a por otros, se me ahogaban los que llevaba encima”, afirma.

Esa circunstancia convierte cada segundo en una decisión crítica.

Aunque la mayor parte de quienes entraron en Ceuta regresaron posteriormente a Marruecos de forma voluntaria, el agente señala que todavía permanecen pequeños grupos de migrantes deambulando por algunas zonas del litoral.

Interior instala una barrera neumática en El Tarajal

Coincidiendo con la gestión de esta crisis migratoria, el Ministerio del Interior inició el pasado sábado la instalación de una barrera neumática acompañada de boyas de contención en el espigón de El Tarajal.

La medida responde al cumplimiento de una sentencia dictada por el Tribunal Supremo el pasado 8 de julio, en la que se establece que el rechazo en frontera previsto en la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería no puede aplicarse a quienes acceden a territorio español a nado cuando no existen elementos físicos que impidan previamente ese acceso.

Durante su comparecencia en Ceuta, el ministro Fernando Grande-Marlaska, que visitó la ciudad junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el viernes, y ayer continuaba allí, aseguró que la actuación del Ejecutivo permitió revertir la situación en menos de dos días y comenzar el retorno a la normalidad. Sánchez está de vacaciones en Lanzarote desde el sábado con su familia en la residencia La Mareta.

Una crisis que deja una profunda huella

Para quienes participaron directamente en las labores de rescate, la emergencia vivida en Ceuta va mucho más allá de las cifras.

Los testimonios de profesionales como Oswaldo Tavío reflejan la dimensión humana de una crisis que obligó a los equipos de emergencia a intervenir durante horas para evitar un número aún mayor de víctimas mortales.

Su experiencia evidencia también el papel que desempeñan unidades especializadas como el GEAS en situaciones de máxima complejidad, donde cada actuación es decisiva para salvar una vida.

El vínculo con los conocidos como Héroes de Órzola

La tragedia del mar también forma parte de la historia familiar de Oswaldo Tavío. Su hermano Armando Tavío León fue uno de los vecinos que protagonizaron el rescate de migrantes durante el naufragio ocurrido la noche del 24 de noviembre de 2020 en Órzola (municipio de Haría), al norte de Lanzarote, en plena pandemia del coronavirus.

Aquella embarcación volcó cuando se encontraba a escasos metros de tierra.

Ocho vecinos de Órzola se lanzaron al mar utilizando únicamente la luz de sus teléfonos móviles para intentar salvar a los ocupantes de la patera.

Gracias a aquella actuación consiguieron rescatar con vida a 28 personas, aunque el accidente terminó con ocho fallecidos.

Los participantes en aquel rescate fueron Marcos Rubén Lemes Pérez, Marcial Armas Torres, Iven Curbelo Machín, Marcial Curbelo Machín, Jessey Ramírez Delgado, Juan Jesús de León Curbelo, Armando Tavío León e Ignacio Fontes Luzardo, conocidos posteriormente como los Héroes de Órzola. Al año siguiente, el Ayuntamiento de Haría los condecoró durante las fiestas patronales de San Juan con uno de los Premios Haría 2022 por su valiente labor.

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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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