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La larga lucha de AFAMEVVA: trece años de trabajo para recuperar la memoria enterrada en una fosa de Villanueva

Fosa de Villanueva de la Serena.

Fosa de Villanueva de la Serena. / LCB

Samuel Sánchez

Villanueva de la Serena

La historia de la fosa común del cementerio de Villanueva de la Serena es también la historia de un grupo de familiares que, desde hace más de una década, no ha dejado de reclamar verdad, justicia y reparación. La Asociación de Familiares del Memorial de Villanueva de la Serena (AFAMEVVA) lleva 13 años impulsando las exhumaciones en este enclave, considerado uno de los más grandes y representativos de la represión franquista en Extremadura.

El colectivo comenzó a solicitar la apertura de la fosa en 2012, aunque no fue hasta 2016 cuando se realizó la primera intervención, de carácter muy limitado. Aquel primer intento contó únicamente con una brigada de jóvenes del Instituto de la Juventud y una partida económica mínima, que permitió recuperar los restos de cuatro personas.

No fue hasta 2022 cuando los trabajos pudieron iniciarse de manera profesional, con un equipo de arqueólogos y antropólogos que, desde entonces, continúa las campañas de exhumación cada año conforme se consiguen nuevas subvenciones. En esa primera fase profesional se recuperaron los restos de seis víctimas, que fueron enterradas en un columbario habilitado por el Ayuntamiento.

El año 2023 supuso una pausa forzosa por falta de financiación, pero en 2024 se retomaron las labores, con la exhumación de ocho nuevas víctimas. En la campaña actual, la cuarta, los arqueólogos han recuperado ya los restos de doce personas más y han abierto una zanja dentro de la fosa donde han aparecido más de veinte cuerpos amontonados, algunos sobre otros, en lo que los familiares califican como una imagen “tremenda y estremecedora”.

Con esta nueva localización, el número total de víctimas exhumadas en Villanueva asciende a medio centenar, aunque, según AFAMEVVA, “queda más de la mitad de la fosa por abrir”. “La matanza fue tremenda en Villanueva”, subrayan desde la asociación, que agrupa a descendientes directos de las personas fusiladas y enterradas sin identificar entre 1938 y los primeros años de la posguerra.

La entidad advierte, además, de que los trabajos se encuentran en un punto crítico: el presupuesto actual no permite sufragar los informes antropológicos ni las pruebas de ADN necesarias para identificar a las víctimas. “Hasta que el año que viene consigamos seguir con esta exhumación, no podremos avanzar en la identificación de los restos”, lamentan.

A esta incertidumbre se suma ahora la preocupación por la nueva Ley de Concordia de Extremadura, que las familias consideran una amenaza directa para la continuidad de las exhumaciones. “Vivimos con la espada de Damocles sobre nuestras cabezas. Esa ley supone una revictimización para nosotros, después de 87 años”, expresan desde AFAMEVVA.

Los familiares recuerdan que las ejecuciones en Villanueva comenzaron en julio de 1938 y se prolongaron hasta bien entrada la década de los cuarenta. “Tengo familiares en la fosa”, dice una de sus portavoces. “Por eso seguimos aquí, porque todavía queda mucho por hacer y muchas personas que merecen descansar con nombre y dignidad”.

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