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Municipalismo en Extremadura

Don Benito-Villanueva: la fusión que ya no defiende casi nadie

El proyecto, impulsado como oportunidad histórica y avalado en consulta, queda fuera de la agenda política actual tras el giro del PSOE, el pacto PP-Siempre Don Benito de 2023 y la desconfianza ciudadana, hastiada de la crispación generada desde el pasado 2022

María Fernanda Sánchez toma posesión como alcaldesa (2023).

María Fernanda Sánchez toma posesión como alcaldesa (2023). / SAMUEL SÁNCHEZ

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Samuel Sánchez

Don Benito

La fusión entre Don Benito y Villanueva de la Serena, el proyecto que hace cuatro años aspiraba a crear la tercera ciudad de Extremadura y uno de los principales polos económicos del suroeste español, ha quedado hoy prácticamente fuera de la agenda política.

La novedad no es solo que el actual gobierno de Don Benito, formado por PP y Siempre Don Benito, mantenga paralizado el proceso, sino que el PSOE, impulsor inicial de la unión junto al entonces alcalde de Villanueva, Miguel Ángel Gallardo, también ha decidido aparcarlo y no llevarlo como propuesta electoral en 2027.

El secretario general del PSOE de Don Benito, Manuel Gómez, sostiene que «ahora no toca» hablar de fusión y que la prioridad debe ser «recuperar Don Benito». Argumenta que las circunstancias han cambiado, que el sentir ciudadano ya no es el mismo y que el Ayuntamiento atraviesa una situación distinta a la de 2023. En Villanueva, la alcaldesa socialista, Ana Belén Fernández, también da por descartado el proyecto y responsabiliza al PP dombenitense de haberlo frenado tras las últimas municipales.

Oportunidad histórica

El contraste con el punto de partida de este proyecto es enorme. A finales de 2021, los entonces alcaldes José Luis Quintana y Miguel Ángel Gallardo presentaron la fusión como una oportunidad histórica. El proyecto contó con el respaldo de todas las fuerzas políticas con representación en ambas corporaciones y recibió apoyo público de dirigentes nacionales como Pedro Sánchez, Pablo Casado o José Luis Martínez-Almeida.

Y es que la consulta popular del 20 de febrero de 2022 debía legitimar ese camino. En el caso de Villanueva, sus vecinos votaron masivamente a favor, con más del 90% de apoyos, mientras que Don Benito alcanzó el 66,27 %, apenas por encima del mínimo del 66% fijado para continuar. Ese resultado ajustado en Don Benito, unido a un fallo informático durante el recuento, alimentó las sospechas de los sectores contrarios a la unión.

Quintana, Gallardo, Edmundo Bal  y José Luis Martínez-Almeida, en un acto en 2022.

Quintana, Gallardo, Edmundo Bal y José Luis Martínez-Almeida, en un acto en 2022. / SAMUEL SÁNCHEZ

De ahí nació con fuerza Siempre Don Benito, primero como plataforma y después como partido político. Sus denuncias de falta de transparencia y de «pucherazo» no prosperaron posteriormente ante la justicia, ya que el recurso fue inadmitido y esa inadmisión fue confirmada después por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura. Pero el daño político ya estaba hecho.

Otro momento clave fue la elección del nombre. Las propuestas de la comisión de expertos, Concordia del Guadiana y Mestas del Guadiana, no cuajaron. La posterior opción de Vegas Altas del Guadiana generó rechazo en parte de Don Benito y también en la localidad pacense de Vegas Altas.

Tablero político

Las elecciones municipales de 2023 terminaron de cambiar el tablero. Siempre Don Benito logró siete concejales, el PSOE perdió la mayoría absoluta y el PP pactó con la formación antifusión. Aquel acuerdo incluía una nueva consulta, aunque los populares sostienen ahora que no es una demanda prioritaria para los vecinos de una y otra localidad.

Así, la fusión ha pasado de símbolo nacional de cooperación municipal a advertencia sobre la fragilidad de los grandes consensos locales cuando entran en juego la identidad, la desconfianza ciudadana y los equilibrios de poder. Legalmente no fue tumbada; políticamente, se fue deshaciendo paso a paso. Y, salvo un giro profundo en el clima social y en la posición de los partidos, 2027 ya no será el año en el que nazca la nueva ciudad, sino la confirmación de que aquel proyecto que prometía situar a las Vegas Altas en el mapa nacional ha quedado aparcado para otra generación.

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