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Agricultura de regadío

Los arroceros afrontan la campaña llena de incertidumbre por el precio

El productor Jesús Calderón alerta de que los bajos precios y las importaciones amenazan el futuro de un cultivo clave en Vegas Altas

Parcela de arroz en la comarca de Vegas Altas..

Parcela de arroz en la comarca de Vegas Altas.. / LCB

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Samuel Sánchez

Don Benito

El arroz encara la recta final de su ciclo en las Vegas Altas del Guadiana con buenas perspectivas en el campo, aunque la incertidumbre económica vuelve a marcar la campaña. El productor de Villanueva de la Serena y portavoz de la Plataforma del Sector Arrocero de Extremadura, Jesús Calderón, asegura que el cultivo presenta un buen estado y que la cosecha podría ser favorable. El clima está acompañando y el aire de las mañanas ayuda a mantener limpia la hoja y reducir enfermedades como la piricularia. «Los arroces pintan bien», resume Calderón, que confía en mantener estas condiciones hasta la recolección.

Las primeras cosechadoras podrían entrar en las parcelas hacia mediados de septiembre. Las cooperativas manejan producciones medias de unos 7.500 kilos por hectárea, aunque el agricultor subraya que serán necesarios buenos rendimientos para compensar los actuales costes de producción.

La rentabilidad, el gran problema

El principal temor vuelve a estar en los precios y en la competencia del arroz importado de terceros países.

Calderón sostiene que los productores europeos afrontan mayores exigencias laborales y fitosanitarias, lo que dificulta competir en igualdad de condiciones y recuerda que en 2023 el arroz redondo llegó a venderse a unos 660 euros por tonelada, mientras que ahora habla de precios de entre 365 y 410 euros, con unos costes todavía elevados. «Estamos trabajando para arruinarnos», afirma.

La plataforma reclama además un etiquetado claro que identifique el verdadero origen de la materia prima y permita al consumidor diferenciar el arroz nacional del procedente del exterior, mientras que el sector mira también con preocupación al futuro. Calderón advierte de que producir de forma continuada por debajo de costes complica el relevo generacional y puede terminar provocando el abandono del cultivo. «Es muy triste que tú tengas un hijo y le estés planteando todos los días el mismo tema: no hay futuro», lamenta el portavoz, que reclama medidas políticas para proteger una actividad de la que dependen numerosas familias y municipios .

La campaña, por tanto, puede ser buena, pero insisten en que el reto sigue siendo conseguir que cultivar arroz sea rentable.

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