
S. GARCIA
La obra en el acceso desde la puerta del Capitel en Badajoz saca a la luz el urbanismo de cuatro siglos
En los planos del siglo XIX de la Alcazaba de Badajoz, aparece baldío el espacio entre la puerta del Capitel y la subida a la Facultad de Comunicación, donde hasta hace poco existía una rampa. Los trabajos arqueológicos llevados a cabo por el ayuntamiento (con fondos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana) para mejorar este acceso han sacado a la luz todo el urbanismo entre los siglos XVII y XIII, hasta restos de estructuras del poblado prerromano, del 500 antes de Cristo, que han aparecido en tres ubicaciones. «Son 2.500 años de historia», apunta el arqueólogo, David Gordillo. Todo estaba enterrado.
Si se observa desde el acceso por la puerta del Capitel hacia la Biblioteca de Extremadura o, al contrario, desde arriba mirando hacia la puerta, los restos arqueológicos dejan vislumbrar una manzana de casas organizadas en relación a dos líneas de urbanismo, cuyos restos han aparecido con esta obra: la muralla del Alcázar islámico y la antigua calle Real, posiblemente de origen andalusí.



