Laura quiere sentir la melodía de su vida hasta el final

Dos pacientes con cáncer comparten en un documental su experiencia sobre cómo afrontan la muerte, el sufrimiento y el papel de los cuidados paliativos y de la música en su difícil proceso

Laura y Raquel, en el centro, junto a otros miembros del proyecto, este jueves en la sede la AECC de Badajoz.

Laura y Raquel, en el centro, junto a otros miembros del proyecto, este jueves en la sede la AECC de Badajoz. / SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

Laura Martín tiene 36 años. Superó un cáncer de mama, pero al año y medio le detectaron metástasis. De eso hace ya más de tres. «Escuchar que esto no tiene cura fue muy doloroso y la palabra metástasis es como una sentencia de muerte», reconoce. Habla de ello abiertamente, ni su enfermedad ni sus consecuencias son un tabú para ella. No ha sido fácil, pero ha asumido que la «muerte forma parte de la vida de todos y está muy presente en mí». Lo ha hecho de la mano de la Unidad de Cuidados Paliativos, de la iniciativa Badajoz Ciudad Compasiva y, sobre todo, de Raquel Godoy, su inseparable compañera en un viaje de emociones que bien conoce, pues ella también tuvo un cáncer con 32 años, en su caso de cérvix, del que afortunadamente está «libre», pero que le ha dejado secuelas.

Laura Martín (derecha) y Raquel Godoy, protagonistas del documental.

Laura Martín (derecha) y Raquel Godoy, protagonistas del documental. / SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

Se conocieron en los ‘Death Café’, unos encuentros periódicos que se desarrollan en Badajoz, en los que se habla y reflexiona sobre la muerte y el sufrimiento de forma natural y distendida para romper tabúes. En estas reuniones encontraron la comprensión que necesitaban y a sus «ángeles», que las han acompañado en su duro proceso y son su «bálsamo de paz». 

Ahora comparten su experiencia en el documental ‘Death Café: La música de tu vida’, en el que narran cómo afrontan la muerte, el sufrimiento, la importancia que han tenido para ellas los cuidados paliativos -a los que en demasiadas ocasiones los pacientes llegan tarde- y el significado que la música tiene en sus vidas. Bailan con ella los días buenos y les sirve de refugio en los malos. 

Es la melodía de sus vidas y quieren sentirla hasta el final. Este es el lema de la cinta, de 24 minutos de duración, que Laura y Raquel -muy emocionadas, pero enteras- presentaron este jueves, acompañadas por el productor y director, Alejandro Huyro, y de Rafael Mota, médico de Cuidados Paliativos en Badajoz. Los testimonios de estas dos mujeres, que estremecen y remueven, son un acto de gran generosidad. «Me gusta hablar abiertamente de la muerte, dejar mi legado y si puedo ayudar, aunque solo sea a una persona, estaré satisfecha», asegura Laura.

Creen que cada persona debe afrontar a su manera este complicado proceso, pero quieren que otros enfermos sepan que no tienen por qué hacerlo solos. Transitan por un caudal de emociones, no se sienten obligadas a intentar estar siempre bien. «No es solo lucha, tenemos que permitirnos todas las sensaciones y admitir la realidad".

Laura sabe de primera mano que «es muy difícil aceptar que te puedes morir a los 36 años, pero la aceptación también te da cierta tranquilidad», afirma Laura. «A mí la enfermedad me ha enseñado a vivir», añade Raquel. Quieren visibilizar su experiencia porque «hablar de la muerte también es hablar de la vida».

El documental, un proyecto en el que se han unido la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), Badajoz Ciudad Compasiva y Músicos sin Fronteras, se estrenará en la Rucab el próximo 29 de junio (20.30 horas). Es el legado generoso de Laura y Raquel.