EL CHINERO

Todos menos uno

La ausencia del Gobierno central en el Consorcio del Casco Antiguo es indefendible

Foto de familia en las Casas Consistoriales tras la firma del convenio del Consorcio del Casco Antiguo.

Foto de familia en las Casas Consistoriales tras la firma del convenio del Consorcio del Casco Antiguo. / S. GARCÍA

Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

No llevaba la respuesta preparada. En lugar de disimular y tirar por la calle del medio, como hacen otros, reconoció su desconocimiento.

La Junta de Extremadura, el Ayuntamiento de Badajoz y la diputación han firmado el convenio para la puesta en marcha del Consorcio del Casco Antiguo. Desde que se viene hablando de la constitución de esta entidad se ha defendido la oportunidad y la necesidad de que participen todas las administraciones que tienen competencias en la puesta en marcha de medidas que ayuden a la revitalización del centro histórico de la ciudad. Solo tres se han comprometido. El Estado dijo hace tiempo que no estaría. Lo hizo por boca de la entonces delegada del Gobierno en Extremadura, Yolanda García Seco. Se lo dijo al alcalde, Ignacio Gragera, quien, según trasladó a la salida de aquella reunión, los motivos que le había expresado eran que el Estado no suele integrarse en consorcios, con excepción de aquellos que tienen un objeto muy detallado, si bien insistió en que seguiría apoyando al Casco Antiguo, aunque no estuviese integrado en su Consorcio, creado para impulsar la regeneración del barrio, social, económica, turística y comercial, no solo patrimonial.

Esas razones no convencieron al equipo de gobierno municipal ni a las asociaciones que llevan años luchando por la creación de este Consorcio con la participación imprescindible del Gobierno central que, además de responsabilidades en patrimonio histórico, tiene la de seguridad ciudadana.

No llevaba la respuesta preparada y supo qué contestar. La diputación sí ha entrado en el Consorcio, de manera testimonial (su participación es del 7,5%), pero ahí está. En la firma del convenio no faltó la rúbrica de su presidente, Miguel Ángel Gallardo, flamante secretario regional del PSOE, el mismo partido del Gobierno central.

Cuando tras la firma le preguntaron por los motivos de la ausencia del Estado, no supo decir por qué. «Yo creo que lo que hoy hay que valorar es la buena predisposición de todas las administraciones de carácter autonómico y local, en este caso también provincial. La presencia del Gobierno de España, si tuviera que estar en todos los consorcios de ciudades monumentales es una posibilidad, pero como desconozco si así es o no en el conjunto del país, no quiero valorarla hasta no tener toda la información. En cualquier caso, todo lo que sea sumar es positivo y el Gobierno de España puede participar a través de los fondos de carácter europeo, dándole vía libre a los proyectos que desde el propio consorcio se puedan impulsar, y también hay fondos del Gobierno de España en materia de vivienda, de rehabilitación y de sostenibilidad de edificios públicos». Fueron sus palabras.

Al menos fue coherente en su respuesta, a diferencia de la contestación peregrina del delegado del Gobierno, José Luis Quintana. Al ser preguntado varios días después de la firma del convenio sobre la ausencia del ministerio, contestó que el Estado «no participa en este tipo de consorcios, pues es un consorcio local». Una regla de peso cuya excepción para ser confirmada debe estar en el Consorcio de Mérida, del que forma parte el Ministerio de Educación y Deportes. No lo habrán considerado local, por aquello de que Emérita formó parte del imperio romano, que traspasó fronteras.

Quintana no se quedó en esta razón y llegó a afirmar que el Gobierno central no tiene muchas competencias en el Casco Antiguo. Oír para creer. A medida que pronunciaba estas palabras le traicionó la sensatez y recordó que del Estado depende la seguridad ciudadana . Estaba ya dentro del charco y en lugar de acercarse a la orilla para salvarse, se resbaló a lo profundo y hasta bromeó en un intento de coger oxígeno. Como remate, llegó a decir que si se cumplen todas las expectativas de las asociaciones que han estado reclamando la creación del Consorcio, relativas a la rehabilitación, el comercio, actividades culturales y aparcamientos disuasorios, no hará falta más Policía Nacional en el Casco Antiguo. Pretendió justificar que si todo lo anterior se consigue, se acabará el problema de la inseguridad ciudadana. Menuda perogrullada. Mejor hubiese quedado Quintana si, como Gallardo, se hubiese limitado a decir que no tenía toda la información y que el Gobierno seguirá apoyando al Casco Antiguo, aunque sea desde fuera del Consorcio. La postura del ministerio en este asunto es indefendible y quien se atreve a saltar a la piscina corre el riesgo de salir escaldado.

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